Bombos con la cara de Messi y Maradona. Banderas. Camisetas. Hay miles, y no sólo argentinos, en el Mill Creek Park. El sexto banderazo antes del partido entre Argentina y Suiza ya ocupa buena parte del parque cuando, lejos del centro de la fiesta, se escucha un grito distinto: “¡Vamos Argentina! ¡Vamos Tucumán!”

El que lo dice tiene el acento cambiado por los años, pero alcanza con escucharlo unos segundos para entender de dónde viene. Se llama Nicolás Bonetto, nació en Tucumán, vive desde hace casi cuatro décadas en Estados Unidos y hoy trabaja como ingeniero de la ciudad de Kansas. Mientras miles de argentinos llegaron para ver el Mundial, él siente exactamente lo contrario.

"Yo nunca pensé que toda la Argentina iba a venir a visitarme", lo dice sonriendo, todavía sorprendido por la cantidad de camisetas celestes y blancas que coparon la ciudad.

DE TUCUMÁN A KANSAS. Nicolás Bonetto dejó la provincia siendo adolescente y hoy recibe, desde su ciudad adoptiva, a miles de argentinos que llegaron para el Mundial.

"Siempre soy tucumano"

Bonetto dejó Tucumán cuando tenía 13 años. Pasó buena parte de su vida en Estados Unidos, estudió ingeniería y hoy es uno de los responsables de las obras públicas de Kansas City. "Trabajo para la ciudad. Hacemos las carreteras, los puentes, los semáforos. Todo tiene que estar preparado para que la gente venga y la pase bien", cuenta.

Mientras habla señala uno de los accesos al complejo donde se hospeda la Selección. "El puente por donde entra Messi... ese también lo hicimos nosotros", expresa.

Hace seis años que no vuelve a Tucumán. Sin embargo, los recuerdos aparecen rápido. "Siempre me acuerdo de la comida, de la gente, de la cultura. Mercedes Sosa, Palito Ortega... Todo eso sigue siendo Tucumán para mí", suma.

Y aunque hace años vive en Kansas, hay algo que nunca cambió: "Siempre soy tucumano".

Un ugandés fan de Messi

Mientras Bonetto habla, la convocatoria sigue creciendo. Miles de hinchas ocupan el parque con bombos, camisetas y banderas gigantes. Como ocurrió en Miami y Atlanta, los argentinos vuelven a transformar una ciudad estadounidense en una tribuna.

Pero no sólo hay argentinos. Entre la multitud aparece Uwe, un periodista y creador de contenido nacido en Uganda. Tiene 25 años. Viajó solamente para intentar ver a Lionel Messi. "Es mi jugador favorito desde que tenía nueve años. Su inteligencia para jugar no se parece a la de nadie."

Con naturalidad empieza a cantar "Muchachos...", aunque admite que todavía no se sabe toda la letra. Ya estuvo en Buenos Aires. Recorrió La Boca, San Telmo y Palermo. Conoce a Bizarrap, Duki y Nicki Nicole. "Amo Argentina”, dice sin un ápice de duda.

UN FANÁTICO DE MESSI. Uwe, periodista y creador de contenido nacido en Uganda, viajó a Kansas para ver a Lionel Messi y se sumó al banderazo.

Una despedida de soltera

A pocos metros también hay un grupo de cinco estadounidenses con vinchas y vasos de color rosa en la mano. No son hinchas. Están celebrando una despedida de soltera. La novia, Maddie, vive en Kansas y una de sus amigas convenció al grupo de acercarse al banderazo.

Nunca habían estado rodeadas de argentinos. "Son algunas de las personas más amables que conocimos", dice Maddie. Su amiga, expresa: “Vinimos porque amamos a los argentinos”. Cuando les preguntan por el plan del fin de semana, todas se ríen. Habían pensado en ir a nadar. Terminaron aprendiendo canciones argentinas.

UNA FIESTA INESPERADA. Maddie y sus amigas llegaron al banderazo para celebrar una despedida de soltera y terminaron cantando con los hinchas argentinos.

Cuando el banderazo empieza a apagarse, Bonetto sigue mirando la plaza llena. Hace cuarenta años salió de Tucumán. Hoy trabaja para que Kansas funcione durante uno de los eventos deportivos más grandes del planeta.

Y, casi sin buscarlo, el Mundial le regaló un reencuentro inesperado. "Es increíble. Nunca imaginé ver tanta gente de mi país acá. Por un rato, esto parece Buenos Aires", manifiesta.

Mientras los bombos siguen sonando y miles de hinchas empiezan a caminar rumbo al estadio, Kansas deja de parecer una ciudad del medio oeste estadounidense. Por unas horas, también habla argentino.